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La Redención del Deseo: Cómo Dios Transforma lo que el Pecado Distorsiona

Introducción

La Biblia y el Deseo
El deseo es una de las fuerzas más poderosas del alma humana. Desde el principio, Dios creó al ser humano con la capacidad de desear, y ese deseo fue diseñado para acercarnos a Él. Sin embargo, el pecado distorsionó ese deseo, y a través de la obra redentora de Cristo y el poder del Espíritu Santo, los deseos del corazón pueden ser restaurados y alineados con la voluntad de Dios. 

En este artículo, exploraremos cómo el deseo, creado por Dios, fue distorsionado por el pecado y, finalmente, redimido en Cristo.


1. El Deseo en el Diseño Original: Un Don Creado por Dios

Desde el principio, Dios creó al ser humano con la capacidad de desear. El deseo no fue concebido como algo negativo, sino como un componente esencial de nuestra humanidad, destinado a orientarnos hacia Él. Como dice Génesis 1:31, "Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera". En la creación original, el deseo era santo, perfecto, orientado hacia la comunión con Dios, hacia el propósito que Él tenía para nosotros, y hacia la belleza de la creación misma (Génesis 2:9).

El deseo original, lejos de ser un enemigo, era el motor que impulsaba al hombre a buscar a su Creador. Agustín nos recuerda que el hombre fue creado con un desiderium Dei, un "deseo de Dios", que subyace en todos los demás deseos legítimos.

Textos bíblicos clave:

  • Génesis 1:31 - "Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera."
  • Salmo 42:1–2 - "Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía."
  • Salmo 37:4 - "Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón."


    2. La Distorsión del Deseo: El Pecado como Desorden del Amor

    El pecado no elimina el deseo, sino que lo distorsiona. Génesis 3:6 muestra cómo el pecado comenzó cuando el deseo se desvió de Dios hacia la creación: "Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, agradable a los ojos y deseable para alcanzar sabiduría". El deseo, en su forma corrupta, ya no busca la gloria de Dios, sino la satisfacción personal en contraposición al orden divino.

    Textos bíblicos clave:

    • Génesis 3:6 - "Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, agradable a los ojos y deseable para alcanzar sabiduría."
    • Romanos 1:24-25 - "Por esto Dios los entregó a la concupiscencia de sus corazones..."
    • Santiago 1:14 - "Cada uno es tentado cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido."


      3. El Deseo como Campo de Batalla Espiritual

      El deseo es un campo de batalla espiritual donde el cristiano debe luchar para someter sus pasiones y enfocar su voluntad hacia lo que agrada a Dios. El apóstol Pablo habla de "pasiones desordenadas" (Romanos 7:5) y "deseos engañosos" (Efesios 4:22). El deseo puede esclavizar al ser humano, convirtiéndose en un ídolo que reemplaza a Dios.

      El cristiano está llamado a aprender a desear lo correcto, bajo el poder transformador del Espíritu Santo. La madurez cristiana consiste en permitir que Dios transforme nuestros deseos.

      Textos bíblicos clave:

      • Gálatas 5:16-17 - "La carne desea contra el Espíritu, y el Espíritu contra la carne..."
      • 1 Pedro 2:11 - "Amados, os ruego... que abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma."
      • Romanos 7:18-23 - La lucha interna entre los deseos y la obediencia.


        4. Cristo y la Redención del Deseo: El Evangelio como Reorganización del Corazón

        Redención en Cristo
        La obra redentora de Cristo no solo perdona nuestros pecados, sino que transforma nuestros deseos. Jesús mismo mostró cómo los deseos humanos deben alinearse perfectamente con la voluntad del Padre. "Mi comida es hacer la voluntad del que me envió" (Juan 4:34). Cristo vivió como el hombre perfecto, cuyos deseos estaban completamente sometidos a la voluntad de Dios.

        La redención no significa la eliminación del deseo, sino su restauración. El Espíritu Santo reordena nuestros deseos, dándonos el poder de vivir según la voluntad de Dios.

        Textos bíblicos clave:

        • Juan 4:34 - "Mi comida es hacer la voluntad del que me envió."
        • Filipenses 2:13 - "Dios produce en vosotros el querer como el hacer."
        • Gálatas 5:16 - "Andad en el Espíritu y no satisfagáis los deseos de la carne."


          5. La Escatología del Deseo: El Deseo en la Nueva Creación

          El deseo, tal como lo conocemos en esta vida, es incompleto. En la nueva creación, el deseo será finalmente redimido. Como dice Apocalipsis 7:16, "No tendrán más hambre ni sed...". La visión escatológica muestra cómo el deseo se cumplirá finalmente en la presencia de Dios, donde todos los deseos serán completamente restaurados.

          Textos bíblicos clave:

          • Apocalipsis 21:6 - "Al sediento daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida."
          • Apocalipsis 22:17 - "El Espíritu y la Esposa dicen: Ven."
          • Salmo 16:11 - "En tu presencia hay plenitud de gozo."


            6. Aplicación Práctica para el Cristiano Contemporáneo

            La madurez cristiana no consiste en negar el deseo, sino en permitir que el Espíritu Santo purifique, ordene y redirija nuestros deseos hacia lo que es agradable a Dios. Vivir una vida cristiana auténtica es aprender a desear lo correcto, a poner en práctica la renovación de nuestra mente (Romanos 12:2) y el guardado de nuestro corazón (Proverbios 4:23).

            Textos bíblicos clave:

            • Romanos 12:2 - "No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento."
            • Mateo 6:21 - "Donde esté vuestro tesoro, allí estará vuestro corazón."


              Conclusión: Dios No Solo Perdona el Pecado, Redime el Deseo

              El deseo es la fuerza interior que nos mueve hacia el Creador. En su forma redimida, el deseo es el motor de una vida cristiana plena que busca glorificar a Dios en todo lo que hace. La redención no se limita a la conducta externa, sino que transforma lo más profundo de nuestro ser: nuestros deseos.

              La vida cristiana no consiste en reprimir lo que deseamos, sino en permitir que Dios transforme nuestros deseos para que estén alineados con Su voluntad. La verdadera libertad espiritual comienza cuando dejamos que Dios reordene nuestro corazón y nuestros deseos para que reflejen Su gloria. No te dejes engañar...

              Ministerio Pura Gracia..Gracia y Paz a todos, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. 
              Hermana Nm Diaz - Ministerio Pura Gracia (MPG)

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